Isabel García
El Centro Histórico de San Luis Potosí atraviesa una de sus etapas más complicadas para el comercio establecido, no por falta de clientes, sino por la creciente tolerancia del Ayuntamiento capitalino al comercio informal, que ha encontrado en el primer cuadro de la ciudad un terreno fértil ante la ausencia de control, planeación y voluntad política por parte del gobierno municipal que encabeza el alcalde Enrique Galindo Ceballos.
Durante las recientes temporadas de mayor actividad económica, comerciantes formales denunciaron que el ambulantaje aumentó de manera desproporcionada, ocupando banquetas, calles y accesos estratégicos del Centro Histórico, sin que la Dirección de Comercio Municipal implementara acciones contundentes para regular esta práctica que representa una competencia desleal para quienes pagan impuestos, rentas y cumplen con la normatividad vigente.

La presidenta de la asociación Nuestro Centro, Mónica Heredia Sainz, advirtió que tan solo en el mes de diciembre el número de puestos ambulantes creció al menos un 20 por ciento, una cifra que resulta alarmante si se considera que previamente ya existía una alta saturación de vendedores informales.
“No es un incremento menor, es un golpe directo al comercio establecido”, señaló.
Este escenario provocó el hartazgo de locatarios, particularmente de los mercados República e Hidalgo, cuyos comerciantes salieron a manifestarse ante lo que consideran un abandono institucional, al observar cómo las autoridades permiten la instalación de vendedores irregulares, muchos de ellos foráneos, mientras los negocios potosinos ven mermadas sus ventas y su patrimonio.
Heredia Sainz sostuvo que el crecimiento descontrolado del ambulantaje rebasó por completo la capacidad operativa de la Dirección de Comercio, dejando en evidencia la falta de una estrategia clara para proteger al comercio formal y preservar el orden en el Centro Histórico.
Actualmente, el comercio informal se ha normalizado como una constante en las calles céntricas de la capital potosina.
Puestos sin permisos, sin medidas de seguridad y sin regulación ocupan espacios públicos ante la indiferencia del gobierno municipal, mientras los comerciantes establecidos observan cómo su esfuerzo de décadas se diluye ante la inacción de las autoridades.
Para el sector formal, el mensaje es claro, el Ayuntamiento ha optado por la omisión, permitiendo que el ambulantaje crezca sin control, poniendo en riesgo no solo la economía local, sino también la imagen y funcionalidad del Centro Histórico de San Luis Potosí.

