Zaira Quevedo
El bordado teenek es más que un arte, es identidad, memoria y herencia viva de la Huasteca Potosina. Las mujeres teenek visten con orgullo el quexquemetl, prenda emblemática donde bordan figuras tradicionales y diseños que nacen de su imaginación, acompañados del petob, una corona de estambre colocada con gran significado.

Desde la infancia, madres y abuelas transmiten saberes esenciales: preparar el nixtamal, hacer tortillas, cuidar a la familia y mantener vivas las tradiciones. Son proveedoras de alimento, guardianas de la medicina tradicional y expertas en el bordado, donde con paciencia y dedicación crean estrellas, flores, animales y plantas en punto de cruz.

Además de su trabajo doméstico y artesanal, las mujeres teenek participan activamente en el campo, en la vida comunitaria y en la toma de decisiones. Hoy, muchas jóvenes continúan sus estudios hasta el nivel medio superior y universitario, fortaleciendo el presente y el futuro de sus comunidades.

Las mujeres mayores ocupan un lugar central en la vida ritual: encabezan ceremonias, preparan ofrendas y conservan la palabra sagrada, siendo motivo de respeto y admiración.
Las mujeres teenek siembran, bordan, curan, estudian, enseñan, hablan teenek y español, cuidan la vida y sostienen a su comunidad. Son fuerza, historia y orgullo.

