Isabel García
La falta de estrategia y control por parte del Ayuntamiento de San Luis Potosí, encabezado por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, ha permitido que el comercio informal continúe creciendo en la capital, afectando de manera directa al comercio formal que sí cumple con permisos, impuestos y obligaciones legales.
Durante un recorrido realizado por este medio en distintas zonas de la ciudad, se pudo constatar un alto número de vendedores informales instalados en la vía pública, mientras que negocios establecidos permanecen con baja afluencia de clientes, pese a contar con locales formales, licencias y pagos al corriente.
La diferencia es evidente, los comercios informales concentran mayor número de compradores debido a los bajos costos de los productos que ofrecen, situación que coloca en desventaja a los establecimientos formales, quienes deben absorber gastos de renta, impuestos, servicios y permisos municipales.


Esta realidad exhibe la omisión de la Dirección de Comercio Municipal, que hasta ahora no ha implementado estrategias claras para regular el comercio informal ni para proteger al sector formal, que genera empleo, paga contribuciones y sostiene la economía local.
Comerciantes establecidos señalan que la permisividad del gobierno municipal no solo fomenta la competencia desleal, sino que también envía un mensaje equivocado: cumplir la ley resulta menos rentable que operar en la informalidad.

La ausencia de operativos, programas de regularización o políticas públicas efectivas pone en evidencia la falta de voluntad del Ayuntamiento para ordenar el comercio en la capital potosina, dejando en el abandono a quienes sí apuestan por la legalidad.
Mientras tanto, el comercio informal sigue creciendo a plena vista, sin consecuencias ni regulación, consolidándose como otro problema que la administración municipal ha sido incapaz de atender.

