Estaban en pleno momento de euforia: habían logrado el ansiado podio. Saltaban, reían, bailaban con la medalla todavía colgada del cuello… cuando, de repente, puff, el esperado metal se desprendía de la cinta y caía al suelo.
Y es que apenas unos minutos —o incluso horas— después de ser proclamados campeones en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, varios atletas han comprobado que el símbolo más tangible de años —a veces décadas— de sacrificio no resistía ni la celebración.
Lo que parecía una anécdota aislada se ha convertido en una de las primeras polémicas que rodean a la cita olímpica. Medallas que no aguantan en el cuello, broches que se rompen, metales que se agrietan o incluso se parten en dos. Todo ello, en público, ante cámaras y compañeros, justo en el momento en el que besarla, mirarla y mostrarla debería ser el gesto más celebrado, solo después de abrazar a los tuyos.
La esquiadora alpina estadounidense Breezy Johnson, oro en descenso femenino, fue una de las primeras en señalarlo. Su medalla se rompió poco después de la ceremonia mientras celebraba la victoria. “Estaba saltando de la emoción y se rompió”, explicó con naturalidad, mostrando ante los periodistas la cinta separada del metal. “No está del todo rota, pero sí un poco”.
Su compañera Keely Cashman apuntó a otro detalle que no pasó desapercibido: el peso. “La sentí pesada y pensé que más valía que la cinta fuera realmente resistente”, comentó. No lo fue.
Las imágenes se repitieron en otros equipos. En Alemania, las cámaras captaron el momento exacto en el que el biatleta Justus Strelow se daba cuenta de que su bronce en el relevo mixto había caído al suelo mientras bailaba con sus compañeros. Intentó recolocarla sin éxito, hasta descubrir que una pequeña pieza del cierre seguía en la nieve.
También la patinadora artística estadounidense Alysa Liu decidió tomárselo con ironía. En un vídeo publicado en redes sociales, mostró la medalla en una mano y la cinta en la otra. “Mi medalla no necesita la cinta”, escribió. El mensaje se hizo viral.
Ante la acumulación de casos, los organizadores reaccionaron. Andrea Francisi, director de operaciones del comité organizador, reconoció que están investigando el asunto con “máxima atención”.
“Somos plenamente conscientes de la situación. La medalla es el sueño de los atletas y queremos que, en el momento de su entrega, todo sea absolutamente perfecto”, aseguró.
¿Dónde está el problema? Una de las hipótesis que manejan los organizadores apunta al mecanismo de seguridad del cordón, obligatorio por ley. Está diseñado para soltarse automáticamente si se tira con fuerza, con el objetivo de evitar riesgos de asfixia. El problema es que, con el peso real de las medallas y la intensidad de las celebraciones, ese sistema podría estar fallando más de lo previsto.
Las medallas de Milán-Cortina han sido rediseñadas para esta edición. Se componen de dos mitades inclinadas, con una superficie espejada y otra de textura granulada, un guiño simbólico a la unión entre Milán y Cortina y al trabajo colectivo que hay detrás de cada victoria. Para ocultar la cinta y no tapar la cara del metal, se incorporó una abertura específica… precisamente el punto donde se han producido muchas de las roturas.
No es la primera vez que ocurre algo así. Tras los Juegos Olímpicos de París 2024, más de 200 atletas solicitaron la sustitución de sus medallas por desgaste prematuro, corrosión o pérdida de color. Algunas llegaron a presentar un aspecto moteado pocas semanas después. Entonces, los organizadores prometieron reemplazarlas todas.
El skater estadounidense Nyjah Huston, bronce en París, lo resumió con ironía en un vídeo que dio la vuelta al mundo: “Después de un poco de sudor y de que mis amigos la usaran un fin de semana… parece que no son de tan alta calidad como uno pensaría”.
En Milán-Cortina, aún no se ha confirmado si los atletas afectados recibirán medallas nuevas. Los comités nacionales, como el estadounidense, esperan una solución oficial.
Para los campeones, el debate va más allá del metal. Todos son conscientes de que el valor del logro no depende de una pieza de oro, plata o bronce. Pero también saben que esa medalla es la que querían colgar en casa, mostrar a sus hijos, conservar toda la vida. Es el recuerdo físico de madrugones, lesiones, renuncias y años de presión.
Con Información de Hola México

