Zaira Quevedo
El Centro Histórico se convirtió en escenario de una entrañable celebración por el mes del amor y la amistad, cuando dos “angelitos” recorrieron sus calles regalando flores a quienes se cruzaban en su camino, en el marco del Día de San Valentín.
Ataviados de manera especial y con flores en mano, los jóvenes de gran físico atlético, sorprendieron a parejas, amistades, familias y comerciantes que disfrutaban del ambiente festivo en el corazón de la ciudad. Entre risas, abrazos y fotografías improvisadas, las flores se transformaron en pequeños símbolos de afecto que iluminaron la jornada.



La iniciativa generó reacciones inmediatas, hubo quienes se mostraron conmovidos por el gesto inesperado; otros aprovecharon para dedicar la flor a alguien especial; y no faltaron quienes compartieron el momento en redes sociales, multiplicando el mensaje de cariño más allá de las calles del primer cuadro.
El movimiento cotidiano del Centro Histórico entre plazas y edificios emblemáticos adquirió un matiz distinto gracias a esta acción, que recordó la importancia de los detalles simples. Más allá del obsequio material, lo que se repartió fue tiempo, atención y un recordatorio de que el amor y la amistad pueden expresarse de formas creativas y espontáneas.
En una fecha tradicionalmente asociada con el romance, los “angelitos” ampliaron el significado de la celebración al incluir gestos dirigidos a amistades, cada flor entregada fue también una invitación a sonreír y compartir, las mujeres fueron las más emocionadas por este acto.
Así, entre pétalos y buenos deseos, el Centro Histórico sumó una postal memorable a la conmemoración del Día del Amor y la Amistad, demostrando que los actos sencillos pueden convertir un día común en un recuerdo especial, ¿Y tú fuiste de las afortunadas de tomártelos y tomarte tu fotografía?

