El creciente número de incendios forestales en distintos puntos de San Luis Potosí vuelve a encender las alarmas sobre la capacidad de respuesta de las autoridades municipales frente a este tipo de emergencias. En las últimas semanas, el fuego ha consumido hectáreas en diversas regiones del estado, evidenciando no solo las condiciones climáticas adversas, sino también la fragilidad institucional para atender contingencias que cada año se vuelven más frecuentes e intensas.
Un ejemplo claro se registra en el municipio de Cerritos, donde el ayuntamiento, a través de sus redes sociales, solicitó abiertamente el apoyo de ciudadanos voluntarios para combatir el incendio que se ha extendido por varias hectáreas en el camino a Estación Montaña. En un comunicado difundido en Facebook, el gobierno municipal convocó a la población a reunirse este jueves 19 de febrero a las 6:00 de la mañana en la comandancia, pidiendo que los asistentes acudan con camisa de manga larga, botas de trabajo, herramientas, guantes y lentes de protección.
El propio llamado oficial deja al descubierto la insuficiencia de recursos humanos y materiales para controlar el siniestro. En el mismo comunicado se informa que se sumarán a las labores elementos de Protección Civil del Estado y dos brigadas de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), lo que confirma que el municipio no puede enfrentar solo la emergencia. Además, se exhorta a la ciudadanía a colaborar con donaciones de agua, electrolitos y víveres en un centro de acopio instalado en la comandancia, trasladando a la sociedad una responsabilidad que debería estar respaldada por planes preventivos y presupuestos suficientes.
La situación en Cerritos no es aislada y refleja un problema estructural en varios municipios potosinos: la falta de inversión sostenida en prevención, equipamiento y capacitación para enfrentar incendios forestales. Más allá de los llamados urgentes a voluntarios, resulta indispensable que los tres niveles de gobierno destinen recursos permanentes para fortalecer y equipar adecuadamente al cuerpo de bomberos y a las brigadas de atención a desastres, pues de ello depende no solo la protección del patrimonio natural, sino la seguridad y la vida de las comunidades.
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