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Opinión

Ver para pensar: ¿Capitán Marvel ó Shazam?

En Marzo y Abril de 2021, en este espacio, dediqué diez kino-reseñas a comentar acerca de los universos DC y Marvel en la cartelera de este inicio de siglo XXI. En esa oferta cinematográfica hay algunas cosas extrañas, algunas oscuras (los Watchmen de DC), otras sólo raras (Guardianes de la Galaxia de Marvel) y otras que bordan en el ridículo… como Capitán Marvel, luego conocido como Shazam. Llevamos tres películas de este último: ¡Shazam! (2019) dirigida por David F. Sandberg; Black Adam (2022) dirigida por Jaume Collet-Serra y ¡Shazam! La Furia de los dioses (2023) dirigida también por Sandberg.

Mi generación conoció al Capitán Marvel gracias a Editorial Novaro a mediados de los 1970s, pero sus historias no terminaban de convencer a nadie. Más nos entusiasmó Etrigan, un demonio naranja (¿acaso anuncio de las diabluras de MC?… ¡a sabéeer!). En ambos casos, la magia y lo oculto estaban al centro. El Capitán Marvel aparecía cuando un chico llamado Billy Batson pronunciaba la palabra SHAZAM. Etrigan surgía cuando su contraparte humana (Jason Blood) lo invocaba. Pero mientras el dibujo de Capitán Marvel me parecía anticuado, los trazos de Etrigan, dibujados por Jack Kirby (1917-1994) eran increíblemente atractivos. Editorial Novaro no le dio mucha continuidad a ninguna de estas dos historias, pero en mi recuerdo infantil añoro más al complejo demonio Etrigan que al más bien sonso Capitán Marvel.

Hoy me parece que en ese detalle común –la magia– residía la principal debilidad de ambas historias. Capitán Marvel y Etrigan nos pedían creer en lo oculto, mientras Batman era un detective científico, por más insensatas que fueran sus bati-máquinas en la serie camp de los 1960s. Y los poderes meta-humanos de Supermán tenían una explicación que también estaba anclada en la ciencia, aunque en este caso fuera ciencia ficción. Kal-El es un extraterrestre que llegó al Kansas yanqui (ó a la Ukrania soviética) en un vehículo inter-estelar. Hablando de estrellas, nota lectora, cómo el elemento mágico de la saga de Guerra de las Galaxias (La Fuerza) se pone constantemente en duda. Recordemos a Darth Vader en la primera película diciéndole a un almirante imperial: “—Su falta de Fé es preocupante…”, mientras lo ahoga a distancia. En la saga que nació de aquél clásico de 1977 encontramos siempre la competencia de la Fuerza (y el destino ineluctable) frente la investigación tecnológica (Moff Gideon) ó frente a la organización política de las sociedades de aquélla lejana galaxia (las mil rebeliones y refundaciones republicanas).

Pero si el Capitán Marvel me pareció aburrido de niño, ya adulto le he encontrado detalles de interés –que te compartiré en esta y las siguientes kino-reseñas. Empiezo hoy por el extraño detalle de que nuestro héroe se llamaba originalmente Capitán Marvel, pero sus cómics y películas las produce DC Comics. Es decir este capitán surca los aires para los enemigos comerciales de Marvel Comics.

Esta extraña anomalía fue tratada por el director de ¡Shazam! La Furia de los dioses al final de la película –en esas escenas que ahora está de moda poner después de los créditos. El superhéroe (interpretado por Zachary Levi), quien fue llamado Shazam durante toda la trama, está preparando una entrevista y discute con su manager qué apodo ó nombre de guerra sería mejor usar. Recordemos que este adulto es en realidad Billy Batson, un adolescente. El superhéroe propone varios nombres, uno más bobo que el otro… hasta que llega a “Capitán Marvel”… y menciona a los héroes del universo Marvel que a él le parecen una maravilla. Se trata de un chiste para iniciados… porque el nombre Capitán Marvel ó Capitana Marvel pertenece jurídicamente a otra compañía.

Por supuesto, la explicación de tan extraño hecho es judicial. Recuerda, lectora, que si hay algo extraño en las cosas, seguro hubo un abogado involucrado.

El niño Billy Batson y el héroe Capitán Marvel (hoy Shazam) nacieron en 1940 en otra compañía, llamada Fawcett Comics –frutos ambos de la imaginación de Clarence C. Beck (dibujo) y Billy Parker (guiones). Parker trabajaba para Fawcett creando héroes que compitiesen con Batman y Supermán. Luego de varios intentos, el guionista unió varias características heróicas en un solo personaje. SHAZAM es un acrónimo formado por seis letras : “S” de Salomón (sabiduría), la “H” de Hércules (fuerza), la “A” de Atlas (resistencia), la “Z” de Zeus (vuelo), la otra “A” de Aquiles (invulnerabilidad) y por último, la “M” de Mercurio (velocidad). Cuando el niño Billy pronuncia la palabra mágica, cae un rayo sobre él y se convierte en un adulto superpoderoso. Cuando el héroe quiere regresar a su forma adolescente, vuelve a decir ¡Shazam!

(Por esto es que el nombre del héroe plantea un problema práctico. Si se llama Shazam, cada vez que pronuncie su propio nombre se convierte y reconvierte…)

Regresemos a los orígenes. Ese héroe de uniforme rojo, capa blanca y garigoleada, con un gran rayo amarillo en el pecho, tuvo un grandísimo éxito. De hecho, en los 1940s, sus revistas se vendían mejor que las del Supermán de Detective Comics (luego National Comic Publications, luego DC Comics). En mi opinión, parte de ese éxiyo podría deberse a que la historia de Batson era más común (y cercana a los lectores) que la del millonario Bruno Díaz (Bruce Wayne, Batman) ó la del alienígena Clark Kent (Supermán). Billy era un voceador de 12 ó 15 años. Se trataba de un huérfano que vivía casi en situación de calle pero que tenía un alma buena, trabajaba duro y resistía en medio de la injusticia. El resto de los personajes creados alrededor de Billy Batson/Capitán Marvel era aún más complejo, como te contaré después. Pero todos tienen en común que retratan a gente común,  débil y/ó vulnerable.

Detective Comics inició en 1941 un largo litigio acusando a Fawcett Comics de haber plagiado la idea de Supermán. Por las diferencias conceptuales que te he señalado (ciencia ficción vs magia; orígenes sociales de los personajes) parecía un caso difícil. Pero si comparas las portadas inaugurales de los dos superhéroes verás que Detective Comics tenía un punto a favor de su acusación. En Junio de 1938, Supermán había aparecido en el número 1 de Action Comics estrellando un automóvil contra unas rocas. En Febrero de 1940, apenas veinte meses más tarde, Capitán Marvel aparece en el número 2 de Whiz Comics aventando un automóvil contra una pared. Por otra parte, al desarrollar el personaje de Billy Batson, Fawcett Comics lo sacó de la calle y lo convirtió en reportero radial –trabajando para Radio Whiz. En otras palabras, Billy Batson se empezó a parecer cada vez más a Clark Kent del diario El Planeta.

Por eso es que el juicio, llamado oficialmente National Comics Publications, Inc. vs. Fawcett Publications, Inc. et al (191 F.2d 594 [2d Cir. 1951], Liga 1) se suele denominar Clark Kent vs. Billy Batson ó Kent vs. Batson

El juicio fue interesante porque el alegato se centró en las situaciones que los héroes escenificaban en los cómics. En este punto Detective Comics demostró que muchas de las aventuras de Capitán Marvel se publicaron luego de las equivalentes de Supermán. Pero Fawcett Comics logró probar que el registro de copyright de Supermán había sido abandonado –por lo que Detective Comics habría perdido su exclusividad sobre el personaje.

Con el argumento de la formalidad del registro, Fawcett ganó en primera instancia, pero en 1951 una corte de apelación corrigió esa sentencia y ordenó reponer el juicio –señalando que el parecido entre caracteres, aventuras y situaciones era importante y debía deiscutirse en el tribunal antes de tomar una decisión justa. Como el mercado de historietas estaba entonces a a la baja, Fawcett Comics decidió ya no seguir el pleito. Los dueños de Capitán Marvel y Billy Batson negociaron un arreglo fuera de juicio. Fawcett Comics pagó a los dueños de Supermán una compensación económica, sacó del mercado al Capitán Marvel y cedió a la contraparte algunos de sus propios derechos de autor –pero no todos. Luego de 1961, el nombre del héroe (“Marvel”) quedó en manos de otra empresa, que ahora se llama Marvel Comics. Allí, el creador Stan Lee relanzó Capitán Marvel con otra historia completamente distinta.

Por eso el Capitán Marvel no puede usar su propio nombre y nosotros debemos llamarlo Shazam. (Él no, porque le cae un rayo…)

Liga usada en este texto :

Liga 1 :

https://law.resource.org/pub/us/case/reporter/F2/191/191.F2d.594.197.21832.html

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