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Opinión

Ver para pensar: Paribartan/Jagriti

 Federico Anaya Gallardo

Querida lectora: hoy termino esta primera incursión en el cine de la lejana república de la India (इंडया) ó Bhaarat (भारत) recomendándote dos películas de Satyen Bose (सत्येन बोस, 1916-1993). Bose nació en Calcuta y realizó sus filmes en Bengalí (su lengua natal) y en Hindi (la lengua más hablada de la nueva república). En 1949 dirigió en Bengalí Paribartan (পরিবর্তন, Transformación, Liga 1). Cinco años más tarde dirigió en Hindi Jagriti (जागृति, El Despertar, 1954, Liga 2). Ambas puedes verlas en YouTube. Los dos títulos se pueden traducir al Inglés como Awakening una idea que es complicado decir en Castellano, pues implica ser llamado, despertar, ganar consciencia, florecer… en un momento mesiánico (cuando lo imposible se hace posible).

Te recomiento ver primero Jagriti pues la versión que te pongo en la Liga 2 tiene buenos subtítulos en Inglés –que tú puedes traducir automáticamente a Castellano apachurrándole en el comando-tuerca de YouTube. La versión de Paribartan está en Bengalí sin subtítulos en lengua occidental. Pero –y esto es un primer punto de interés– ambas películas siguen exactamente el mismo guión –con escenas casi calcadas una de otra. Así que si has visto la versión Hindi (1954) no deberás tener problema en entender la versión Bengalí (1949).

¿Por qué vale la pena ver ambas? Porque en los cinco años que pasaron entre la realización de ambos filmes, la India vivió gravísimos acontecimientos –que el director Bose refleja de una manera interesante y didáctica. Jagriti es más larga que Paribartan por esto y porque incluyó más números musicales. Al ver primero la versión larga (1954) te será fácil descubrir las innovaciones hechas sobre la versión corta (1949).

En el gran movimiento por la independencia de la India no todos se afiliaron a la no-violencia de Mohandas Gandhi (मोहनदास गांधी, 1869-1948). Es famosa, y la conocimos gracias a la película Gandhi (Attenborough, 1982), la disputa entre los gandhianos y la Liga Musulmana liderada por Mohamed Alí Jinna (محمد علی جناح), el fundador del moderno Paquistán (1876-1948). Pero el partido del Congreso Nacional de la India (CNI) tenía otras disputas internas, que el olor de santidad del gandhianismo nos hace olvidar.

En los difíciles años de la segunda guerra mundial (1939-1945), el CNI debió plantearse primero si apoyaría al Raj Británico en su guerra contra los fascistas. Luego debieron debatir qué hacer ante una posible invasión japonesa. Rompiendo con el principio de no-violencia, el CNI declaró en 1942 que apoyaría a los ingleses a cambio de la Independencia luego de la victoria contra el Eje, pero Londres rechazó la propuesta. Como el CNI se oponía a la guerra en general, ante el rechazo inglés inició una campaña de desobediencia civil masiva con la consigna ¡Salgan de la India! (भारत छोडो, Bhaarat Chhodo). Los nazis estaban a las puertas de Stalingrado. Los japoneses en Birmania. La derrota inglesa era posible. El gobierno colonial arrestó a toda la dirigencia del CNI y disolvió (legalmente) el partido entre 1942 y 1945.

Pero los partidos-movimiento no necesitan de legalidades. Una facción del CNI, liderada por Subhash Bose (सुभाष बोस, 1897-1945, presidente del CNI entre 1938 y 1939) que había buscado el apoyo de la URSS para una insurrección armada en 1940, terminó formando un partido separado (Bloque para el Avance de la India) y reclutó un Ejército Nacional Indio (ENI) con apoyo japonés. El Ejército de Subhash Bose nunca llegó a territorio Indio y su líder murió en un accidente aéreo rumbo a Tokio en Agosto de 1945.

Después de 1945 el CNI dejó la clandestinidad y volvió a negociar con fuerza la Independencia. Esta se consumó en 1947 y el CNI (dominado por los gandhianos) presidió el nuevo gobierno federal. Lo extraño es que, pese a que siempre rechazó las posiciones de Subhash Bose, el CNI decidió que él y los soldados del ENI habían muerto como mártires. En 1948, el nuevo régimen agregó otro mártir a los altares de la nueva República, cuando Gandhi fue asesinado.

Las dos películas de Satyen Bose son posteriores a los hechos que te cuento, lectora. Las dos cuentan la misma historia: un adolescente rico de provincias (Ajay en la versión Hindi) es malcriado por su madre sobre-protectora y un abuelo (ó tío) permisivo. Juega muy bien al futbol. Organiza a los chicos del pueblo y hace travesuras cada vez más serias. Finalmente lo mandan a un internado en la ciudad más cercana. Allí el muchacho mostrará de nuevo su liderazgo, volviéndose la cabeza de los chicos a partir de sus hazañas en la cancha. Lo que en el campo eran sólo travesuras, en el internado adquieren otro sentido: los chavos se rebelan contra las condiciones injustas en el establecimiento. Logran sacar a un intendente corrupto y golpeador; pero el intendente substituto les resulta un enigma. Se trata de un maestro de la nueva era republicana (Shekhar en la versión Hindi). Quiere enseñar sin azotes, quiere conscientizar a los muchachos, quiere que aprendan jugando y quiere que se hagan responsables de sus actos. Pese a la evidente buena fe del nuevo headmaster,Ajay se le enfrentará y lo hará de manera cada vez más violenta. En este enfrentamiento sufrirá uno de los estudiantes (Shakti en la versión Hindi). Es el único que quiere a Ajay como persona y no como líder, pues el el único que no puede jugar futbol (porque es cojo).

En la versión Hindi (Jagriti, 1954) una de las victorias del intendente progresista Shekhar es un concurso de poesía que gana Shakti, el chico con discapacidad. El tema es Gandhi y el niño ganador dirige a sus compañeros en un coro frente a un altar con los retratos de los héroes republicanos. (Liga 3.) Aún hoy, esa canción es muy conocida: Sabarmati Ke Sant Tune Kar Diya Kamal (Santo de Sabarmati: has hecho maravillas). En ella, el coro repite que Gandhi “hizo lo increíble” (Kar Diya Kamaal, कर दिया कमाल) en el sentido de que hizo un milagro. El milagro –dar la libertad a la India– fue fruto de la inteligencia, pues lo hizo sin espada y sin escudo. Los versos de la canción hablan de una difícil partida de ajedrez. Alaban la astucia y prudencia que confundió a los enemigos. Durante la canción la cámara del director Satyen Bose recorre la pared-altar: vemos el retrato de Gandhi y el de Nehru (entonces el primer ministro)… pero también el de Subhash Bose –el jefe del Ejército Nacional Indio. El retrato del líder militar aparecerá también en la última escena de la versión hindi.

Estas escenas no aparecen en la versión bengalí de 1949 (Paribartan). Gandhi había sido asesinado hacía muy poco y es probable que el discurso de “unidad nacional de todos los héroes” apenas estaba desarrollándose. En Paribartan hay menos referencias a la política y se concretan a los diálogos del intendente Shekhar con sus colegas profesores ó a sus clases sobre la gran inmigración aria a la India. En 1954 (Jagriti) la narrativa de unidad nacional ya está lista y el director puede insertarla más abiertamente en una película que sabe que tendrá mucha mayor audiencia (por cada dos hablantes de Bengalí habría en esos años unos siete de Hindi). De hecho, en Paribartan el director sólo incluyó una canción… mientras que en Jagriti hay cinco. Tal vez sea que la producción fílmica hace una reverencia al “gusto” de sus audiencias (las hindis prefieren lo musical, las bengalíes no tanto). Pero es más probable que la explosión musical de Jagriti tenga otra causa: que una vez establecida la narrativa del nacionalismo indio, esta debía ser repetida y remachada en la memoria de las masas. La música es pegajosa.

Mira ahora esta coincidencia, lectora: el director de las dos películas que te cuento se llama Satyen Bose. Mismo apellido, misma región (Bengala), de Subhash Bose, el general-mártir del CNI-ENI. Aunque probablemente se trate sólo de una coincidencia (tal vez los Bose bengalíes sean como los Hernández mexicanos), no deja de llamar la atención la inclusión del héroe que optó por la lucha armada para lograr la independencia.

Lo anterior no resta nada al élan (impulso) gandhiano de la versión hindi. Tanto en Paribartan como en Jagriti, el intendente Shekhar recibe al fin de cursos el encargo de dirigir otra escuela. Los chicos están desolados, pero él les señala que es un poco egoísta que los nuevos métodos de enseñanza sólo beneficien a una escuela. Su deber es propagar el nuevo método. En Jagriti Shekhar cierra el filme cantando: “—Hemos [la generación de la Independencia] sacado el barco de la tormenta” (हम लाये हैं तूफ़ान से कश्ती निकाल के, Ham laaye hain toofaan se kashti nikaal ke) y, dirigiéndose a los muchachos que le rodean, les exige: “—Los niños mantienen este país seguro” (इस देश को रखना मेरे बच्चों सम्भाल के, is desh ko rakhana mere bachchon sambhaal ke). La canción del profesor presume cómo la India se independizó proclamando la no-violencia y se queja de que Estados Unidos y la Unión Soviética amenazan la paz con la bomba atómica.

El reto de las nuevas generaciones luego de la Independencia era inmenso. Por eso es que los dos directores que he visitado para tí, lectora (Mehboob Khan hace unas semanas y Satyen Bose hoy) pusieron a los jóvenes y a las escuelas en el centro de sus narraciones.

Si te suena parecido a las películas en las que veíamos a Ignacio López Tarso como profesor en una primaria –es porque entre 1945 y 1995, todos los países del Tercer Mundo atravesamos tormentas parecidas.

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:

Liga 2:

Liga 3: https://www.youtube.com/watch?v=w999fBZs8M

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