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El Danzón 2 de Arturo Márquez cumple 20 años

Jorge Ramírez Pardo

Es verano de 2002 en la ciudad de Villahermosa, Tabasco; en la sala de edición de la productora de cine Para ver y oír se busca una melodía de apoyo a imágenes narrativas para ilustrar el documental histórico/tabasqueño Más allá del tiempo.

Las imágenes tienen fuerza, algunas de época fueron adquiridas en la filmoteca de la UNAM. Pero, cuando interviene como soporte musical y estructurador de la gramática fílmica la melodía Danzón 2 –aún poco conocida- de Arturo Márquez, el film en construcción adquiere una dimensión inusual por vigorosa y versátil. Además, es singlar, no recuerda a otras melodías, pero sintoniza con el recuento de sucesos mexicanos. Permite imprimir énfasis a puntos dramáticos, aportar marcialidad, movimiento vertiginoso y festividad. También se descubrió durante aquel montaje fílmico que Danzón 2 de Márquez dialogaba con las artes visuales, con las escénica y con la historia.

Desde cuando Juan Pablo Moncayo compuso “Huapango”, pocas melodías sinfónicas de raíces musicales populares tienen para lo audiovisual tanta pregnancia y elementos sonoros armónicos, motores de sensaciones/sentimientos de identidad y simbolismos.

Ecos del nacionalismo sinfónico mexicano

Durante la primera mitad del siglo XX, de manera subrayada, brillaron varios autores con melodías inspiradas en música popular mexicana y la mexicanidad. Estos son algunos ejemplos:

  • Juventino Rosas (1868-1894) es conocido por el vals Sobre las olas, compuesto en 1885. Fue el primer compositor de origen Latinoamericano reconocido y su obra escuchada en Europa.
  • Julián Carrillo (1875-1965) realizó investigaciones sobre el microtonalismo desde fines del siglo XIX y desarrolló la teoría del Sonido 13. Una virtud de su música es su ser vanguardista y adelantada a su tiempo. Sus piezas no son populares, pero se le considera integrante del el Movimiento musical nacionalista de México.
  • Carlos Chávez (1899-1978) compuso seis sinfonías; la segunda y la más conocida, llamada Sinfonía India, requiere para su ejecución instrumentos de percusión yaqui.​ Con Carlos Chávez se consolidó el Movimiento musical nacionalista de México.
  • Silvestre Revueltas (1899-1940) hizo su melodía Redes para musicalizar la película de igual título (1936); la melodía le da gran vigor al film. Esa pieza y Sensemayá, son frecuentemente interpretadas, sobre todo en Latinoamérica.
  • Blas Galindo (1910-1943)incorporó en 1940 El son de la negra, melodía tradicional de Nayarit, a su obra para orquesta de cámara Sones de mariachi. La pieza de popularidad local y dominio público, adquirió presencia nacional y en el extranjero.
  • José Pablo Moncayo (1912-1958) confirma con su obra la corriente del nacionalismo mexicano en la música, junto a Silvestre RevueltasCarlos Chávez y Julián Carrillo. Produjo algunas de las obras maestras que simbolizan de mejor manera la esencia de las aspiraciones nacionales, así como de las contradicciones en el México del siglo XX; su obra más conocida, Huapango, está inspirada en sones veracruzanos durante una visita (junto con Blas Galindo) al puerto de AlvaradoVeracruz; incluye motivos melódicos y rítmicos de varios sones, entre ellos El Siquisiri, El Balajú y El Gavilancito. Compuso otras obras en la line mexicanista como Tierra de temporal, Cumbres y Bosques.
  • Carlos Jiménez Mabarak (1916-1994) compuso en 1968 su ¨Fanfarria¨ tema oficial de los Juegos Olímpicos de México. Gustó tanto en el mundo y es de tal calidad, que se propuso como tema oficial de los Juegos Olímpicos en adelante; pero no prosperó al preferir que cada país tuviese el suyo.

Arturo Márquez, sin duda, es un significativo y destacado continuador contemporáneo del legado de los músicos mencionados.

De lo popular a lo sinfónico

En un país de recia tradición musical popular multi regional, pero de escasa educación para apreciar la música sinfónica, es significativo el hecho de la estilización alcanzada por compositores sinfónicos, quienes parte de lo popular.

Huapango de Moncayo y el Son de la Negra de Galindo, son para los mexicanos una suerte de segundo himno nacional; como al margen de lo sinfónico también la canción Cielito lindo; o en regiones particulares como la Sierra Tarasca Michoacana son las pirecuas Josefinita o Arriba Pichátaro, La Marcha de Zacatecas en su lugar de origen, la trova particular de Yucarán, o en Oaxaca el Dios nunca muere de Macedonio Alcalá. Obvia agregar la presencia nacional e internacional del mariachi surgido en Jalisco.

Huapango de Moncayo es una de las melodías más empleadas para acompañar videos documentales o promocionales referidos a México. Pero esa melodía, de unos años a la fecha, Danzón 2 de Arturo Márquez también es requerido para ese propósito.

El Danzón No 2 de Márquez a 20 años

El maestro Arturo Márquez así describe el origen de la melodía: La idea de componer el Danzón No. 2 surgió en 1993 durante un viaje a Malinalco con el pintor Andrés Fonseca y la bailarina Irene Martínez, ambos expertos en bailes de salón y con una especial pasión por el danzón, la cual me transmitieron desde el principio y también en posteriores excursiones a Veracruz y al Salón Colonia en la colonia Obrera del Distrito Federal. A partir de estas experiencias empiezo a aprender sus ritmos, su forma, sus contornos melódicos a base de escuchar las viejas grabaciones de Acerina y su Danzonera, y dentro de mi fascinación capto que la aparente ligereza del danzón es sólo una carta de presentación para una música llena de sensualidad y rigor cualitativo que nuestros viejos mexicanos siguen viviendo con nostalgia y júbilo como escape hacia su mundo emocional, el cual afortunadamente aún podemos ver en el abrazo que se dan música y baile en Veracruz y en los salones de la ciudad de México. Danzón No. 2 es un tributo a ese medio que lo nutre. Trata de acercarse lo más posible a la danza, a sus melodías nostálgicas, a sus ritmos montunos, y aun cuando profana su intimidad, su forma y su lenguaje armónico, es una manera personal de expresar mi respeto y emotividad hacia la verdadera música popular. El Danzón No. 2 fue compuesto gracias a un encargo de la Dirección de Actividades Musicales de la UNAM y está dedicado a mi hija Lily.

Se estrenó el 5 de marzo de 1994 en la Sala Nezahualcóyotl, con la Orquesta Filarmónica de la UNAM. Este danzón se escribió durante los meses del Levantamiento zapatista. Ello, a decir de sus biógrafos, habría de mover el ánimo del compositor hacia una nueva justicia para los pueblos indígenas.

Entre estudiosos y conocedores de música, existe un consenso en el sentido de que Arturo Márquez es el compositor mexicano más destacado de su generación. En su obra es posible detectar variedad, riqueza, y un oficio indiscutible, además de un lenguaje propio de evidente solidez; resultado de una buena combinación de sus antecedentes musicales: el piano, el violín, el trombón, las bandas, el jazz, el rock, y estudios en diversas academias mexicanas y extranjeras. Su música refleja un conocimiento de música mexicana y de los precursores de melodías sinfónicas ahí inspiradas.

Te invito, lector, a escuchar una versión interpretativa de su multireferido Danzón 2 con la orquesta POA dirigida por Alondra de la Parra: https://www.youtube.com/watch?v=G945MQ1datY. Desee luego, los demás autores citados e interpretación de sus melodías son localizables en Internet.

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