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Ver para Pensar: Nevski

Federico Anaya Gallardo

Hoy recomendaré a la lectora Alexander Nevski de Sergei Eisenstein (Mosfilm, 1938). La primera escena muestra un lomerío cubierto de blancos huesos y cascos. (Liga 1.) Parece tomada directamente de la Carta de Fray Julián, uno de los primeros embajadores europeos que fueron en búsqueda del Gran Kan. En 1239, de la orgullosa Rus sólo quedaban huesos en la soledad. Eisenstein pasa luego a la estepa inmensa, fascinante, aterradora; y luego a un lago.

Unos 50 pescadores eslavos, vestidos con sencillas túnicas blancas, trabajan en la orilla tendiendo sus redes y construyendo un navío. Cantan su reciente victoria en el Río Neva contra los suecos. Junto a una capillita de madera, un viejo vigila el trabajo colectivo y en una loma, un par de jóvenes montan guardia. De pronto, los chicos se alertan. ¡Han llegado los mongoles! Se trata de la escolta de un dignatario del Kan que viene en un elegante carro.

Los jinetes ordenan a todos arrodillarse. El viejo y los jóvenes se humillan –pero aún así los jinetes mongoles les agreden y golpean. Se generaliza el griterío, empieza una pelea. Desde el lago, grita un hombre: “—¡Guarden silencio que espantan a los peces!” Avanza firme hacia los recién llegados. Ordena a los suyos no pelear y detiene del brazo a uno de los jinetes haciéndole bajar la lanza. Le dice: “—No es bueno ofender a tu anfitrión en su propia casa.” Se presenta como el príncipe Alejandro. Entonces, el funcionario mongol, que viene en el carro, asoma por la ventana para preguntarle: “—¿Y tu apodo es Nevsky?”

El funcionario mongol baja del carro y pregunta al príncipe a qué se dedica. Nevsky, socarrón, le responde que él y los suyos pescarán, construirán botes y comerciarán. El mongol le señala que el imperio necesita comandantes. Nevsky cita un adagio ruso: no combatas fuera de tu tierra. El funcionario imperial sonríe y parte. Detrás de él van eslavos sometidos, camino del mercado de esclavos de la capital mongola del kanato, Sarai.

La secuencia termina con el viejo eslavo que le pregunta a su príncipe cuándo liberará Rusia de los mongoles. Nevsky dice que hay que esperar: primero deben pelear con enemigos más peligrosos, los alemanes. Pese a símbolos y simplificaciones asombra el realismo. Eisenstein se hace cargo de la derrota total de los eslavos ante los mongoles. No esconde que quien manda entre los derrotados debe tomar decisiones duras y difíciles, como escoger batallas y aceptar servidumbres.

La película sólo contará la batalla en que Nevsky venció a los alemanes. No que el kan le hizo gran príncipe entre los rusos. Ni que Alejandro era guarda-frontera y cobrador del tributo (represor, cuando era necesario). Eisenstein no relata que la dinastía que fundó Alejandro, los Ruriks de Moscovia, siguió bajo el vasallaje de los mongoles por dos siglos sobrados.

La fecha del filme explica estos límites: en 1938 se estaba preparando a la población soviética para resistir el ataque nazifascista alemán. Pero, precisamente esa crispación geopolítica e ideológica hace asombrosa esa primera secuencia que reconoce la derrota y el vasallaje de los rusos frente a los kanes.

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:

https://www.youtube.com/watch?v=LpVtoUFKZ7w (subts. en Inglés)

https://www.youtube.com/watch?v=Yn6yzT50AHM (subts. en Castellano, 11 partes)

Imágenes tomadas del dvd de la película:

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